miércoles, 7 de octubre de 2009

Estamos en guerra.

Imagínese la siguiente situación:

Usted acaba de comprar un coche. Digamos que eligió el color rojo; no tiene un motivo particular para haber escogido ese color, pero fue su elección de preferencia al ver las opciones del color en el momento de la compra. Al poco tiempo, su vecino aparece con el mismo auto, recién comprado, pero de otro color; su vecino eligió el color verde. Casualmente, el color que su vecino eligió, es el que usted al momento de elegir, no habría ni siquiera considerado.

Su vecino parece ser realmente feliz por que para el, ese modelo de auto acompañado por ese color de pintura crean una combinación que lo hacen sentirse feliz por haber escogido de manera tal. Usted también se siente feliz por su propia elección, pero como es de esperarse, mata a sangre fría a su vecino y quema ese asqueroso coche verde.


En Argentina estamos muy acostumbrados, o mal acostumbrados, a escuchar acerca de "la violencia en el fútbol", "las barras bravas" y los inevitables muertos, producto de los dos fenómenos anteriormente mencionados. Estamos acostumbrados al punto tal en que nos parece normal que el público que va a presenciar un evento deportivo termine por enfrentarse en batallas sangrientas que siguen sumando victimas fatales todos los años.

¿Alguien puede realmente decir por que le gustan las cosas que le gustan? Para que algo nos guste o no, simplemente respondemos a una serie de estímulos que nos llevan a elegir distinto que otra gente, o igual a ellos. ¿Por que uno es seguidor un cuadro de fútbol en particular? Recuerdos de la infancia, parientes que influyeron para que nos guste ese cuadro, la camiseta que nos regalaron de chicos, el barrio, el equipo que estaba en auge en ese momento, la forma del escudito o simplemente los colores.

¿Algo tan básico como un color puede causar un enfrentamiento tal? Está visto que si. Necesitamos entender lo antes posible que el fútbol es un deporte, para los deportistas es tan solo su trabajo y los colores que llevan puestos están para que no se equivoquen al momento de hacerle un pase a un compañero. Cuanto antes entendamos esto mas rápido dejaremos de hablar de la violencia en el fútbol y dejaremos de sumar muertos todos los años por los enfrentamientos entre los hinchas.

Personalmente creo que si nos une el agrado por un espectáculo deportivo, pero nos separa un color, tenemos un grave problema. Mas allá de cual sea nuestro deporte favorito, nuestro número favorito o nuestra comida, canción, artista, estilo musical, actividad social, pasatiempo, estación del año o simplemente nuestro color favorito, seguimos siendo argentinos. Vivimos en el mismo país, nos afecta la misma realidad, respiramos el mismo aire y nos une la misma bandera celeste y blanca, gracias a la cual podemos ponernos de acuerdo los mas de cuarenta millones que somos y decir que esos son nuestros colores favoritos.

¿Faltara mucho para declarar por terminada esta guerra entre nosotros mismos? Si bien en este caso use el fútbol como ejemplo, los argentinos seguimos subdividiendonos por cualquier motivo.
Palermo ya no es mas Palermo. Ahora tenemos Palermo viejo, chico, soho y holywood. De igual manera Argentina ya no es Argentina, por que cada uno adopta un bando y al que no le gusta ninguno de los que hay, crea un bando nuevo. En la política antes había izquierda y derecha, y ahora tenemos centro, centro-izquierda, radicales conservadores, peronismo de izquierda, justicialistas montoneros y justicialistas pop (PRO). A nivel país nos subdividimos aún mas ya que tenemos a los del interior contra los de Buenos Aires, los de Buenos Aires provincia contra los de capital, blancos contra negros, aborígenes contra gobierno, gobierno contra campo, campo contra ciudad y en la ciudad nos matamos por el fútbol, el barrio, el colegio al que vamos o la moda a la que nos unimos. Floggers contra emos, cumbieros contra chetos, punks contra skinheads. Todos contra todos. Todos Argentinos.

lunes, 28 de septiembre de 2009

La mentalidad que condena.

¿Por qué estamos tan estancados? ¿Por que no salimos de la diaria convivencia con todo lo que no nos gusta, lo que nos molesta, lo que nos daña y nos mata? ¿Por que seguimos pensando que lo mejor es no meterse, no opinar, no ayudar y si vemos algo hacer la vista gorda como si nada hubiésemos visto?
Los argentinos pensadores son muchos, pero se ven poco. Siempre terminan optando por irse a otro país, donde sus ideas sean evaluadas y utilizadas para el bienestar de otros y se los respete, o como muchos otros, se juntan a arreglar el mundo en un bar, para después dejar morir su intelecto en manos de los que solo quieren seguir criando ignorantes para que nadie los pueda corregir. Los argentinos decentes prefieren no mezclarse en temas políticos, ya que la política es manejada por los corruptos, los manipuladores, los mafiosos. Temor por la vida propia y la de los queridos es lo que nos lleva a negarnos a opinar públicamente, a callar lo que sabemos, a involucrarnos en el presente y futuro de nuestro país.
Ya no votamos al honesto, o al que sabemos que puede hacer mejor las cosas sino al que nos dicen que debemos votar, o al que creemos que es menos corrupto, o al que sale en mas programas televisivos haciéndose el vivo o divertido. Se vota sin conciencia, como si fuera una especie de lotería en la que si tenemos suerte habremos escogido al indicado y el premio sera un tiempo de tranquilidad hasta que todo vuelva al caos, como en las siete dictaduras que ya vivimos o como en el 2001.

El episodio del 2001 es muy gracioso si se analiza ahora. En aquel momento el presidente era Fernando de la Rúa, quien no pudo terminar su mandato. Las cosas no estaban del todo bien, ya que después de diez años del gobierno menemista la argentina había quedado muy mal parada.

A continuación, un recuento de datos de que hizo Menem en sus diez años de mandato: El primer día de su mandato decreta una suba en el costo del combustible del 600% (si, dice seiscientos), luego a los largo de su mandato se venden las empresas nacionales de luz, gas, teléfono, trenes, subtes, aerolíneas argentinas, y yacimientos petrolíferos fiscales (YPF) a empresas del exterior a precios de remate, con la excusa de que todo eso daba perdida. Se cierran 100.000 (si, cien mil, no es un error, ni una exageración) fabricas en todo el país, y se sextuplica la deuda externa con en fondo monetario internacional entre otros acreedores para mantener una farza que todos los argentinos se creyeron, que fue el uno a uno; una mentira que se trataba de que un peso argentino equivalía a un dolar norteamericano.

Esto es solo una parte de todo lo que este hombre hizo por nuestro país, lo que me lleva otra vez al mandato de De la Rúa. Durante el mandato de De la Rúa, el el peso se devaluó cuarenta centavos, terminando con el uno a uno. Ahora un dolar valía $1.40 (pesos argentinos) y esto desato que la gente dijera que la plata no alcanzaba para nada y apareció el cacerolazo. Gente común y corriente, a cara destapada salio con cacerolitas a manifestar su descontento de manera pacifica en plaza de mayo. Lamentablemente, lo pacifico termino cuando aparecieron decenas de personas en micros, a cara cubierta, con bombas molotov, palos, piedras y armas de fuego, a destruir negocios, autos, y todo lo que encontraran a su paso. La gente pacifica salio corriendo del lugar y todo termino en una escena horrible, con Buenos Aires en llamas y un presidente que se iba de la casa de gobierno sin terminar su mandato. Al día siguiente empezaron los saqueos a los almacenes, donde gente que supuestamente tenia hambre quedo registrada en cámara robándose botellas de Coca-Cola, licores, vinos, electrodomésticos y demás cosas de valor. Ahora yo le pregunto a usted, si tiene hambre, ¿que robaría? ¿un televisor, o pan? ¿Vino o leche?

A todo esto, ¿a mi solo me parece raro que durante el mandato de Menem nadie se quejaba? ¿Donde estaban las manifestaciones por las cien mil fabricas cerradas, o por el crecimiento sin cesar de la deuda externa, o por la venta de todas las empresas estatales? ¿No es muy raro que lo que pasó después fue detonado por un cambio en el dolar de cuarenta centavos, y no dejaran terminar el mandato de un presidente que tenía arreglar todo lo que el presidente anterior destruyó y causó?

Cuando dije anteriormente que analizar el 2001 en este momento se me hace gracioso, es por que después de eso asumieron 2 presidentes montoneros a "solucionar todo". Hoy, ocho años mas tarde, el país tiene índices de pobreza muchísimo mas altos que los del 2001, hay manifestaciones casi todos los días, el combustible sigue subiendo, el transporte publico, la comida y el costo de vida en general también. El dolar esta en $3.80 y sigue subiendo. Lo único que no sube son los sueldos.

Cuando puse de titulo "La mentalidad que condena" pensaba en justamente esto. Todo lo que nos esta pasando lo tenemos bien merecido, por que nunca hacemos las cosas en el momento de hacerlas, por que nunca decimos lo que sabemos, no nos involucramos y seguimos jugando a la ruleta rusa con el futuro de nuestra nación. Se tendría que haber derrocado a Menem en su primer año de mandato, y no estaríamos así. Se tendría que haber pensado un poco mas a futuro, y hoy hay que aceptar que lo que no arreglamos hace quince o veinte años lo estamos pagando hoy, y lo seguirán pagando nuestros hijos. Necesitamos terminar de una vez por todas con la mentalidad conformista y empezar a pensar un poco mas en nuestro país, en nuestra gente, y en nuestro futuro, para que las cosas que ahora están en el pasado y no las podemos arreglar, no vuelvan a ocurrir condenando nuevamente nuestro futuro.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Primera...

Bueno, esta es mi primera columna en este blog. Para los que no me conocen, soy Pablo. Como explica la descripción de esta serie de artículos que intento llevar a cabo, tratare de enfocarme en temas de la actualidad que vive la Argentina, o de la realidad que vive, ya que hoy por hoy, cuando hablamos de actualidad pensamos en cosas tales como las peleas mediáticas, lo mal que esta la selección de fútbol, o el ultimo escándalo del travesti famoso de turno.


La principal realidad de la república Argentina, es que solo fuimos potencia cuando el resto de las potencias mundiales estaban demasiado ocupadas en conflictos bélicos y necesitaban que "el granero del mundo" les vendiera lo que ellos no podían producir por que hasta sus granjeros estaban en la linea de combate, y hoy nos duele estar donde estamos.

La república Argentina firmo el acta de independencia en 1816. En 1853 se realiza la jura de la constitución nacional y ocho años mas tarde, en septiembre de 1861 tras tan solo cuarenta y cinco años desde la declaración de la independencia, llego el primer gobierno de facto de la mano de Bartolomé Mitre. Lindo comienzo, ¿no?. Durante el siglo XX a nuestro pais lo golpearon seis dictaduras mas en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976. Viva la patria, la constitución y la libertad.

Estos son datos, que si bien no están desarrollados, ayudan a que uno se de una idea de lo que es el país en el que vivimos. Un país tan desorganizado, y con oscilaciones entre la dictadura y la democracia tan frecuentes, y que ocuparon casi toda nuestra historia como "nación unida" no puede crecer. De todos modos, la culpa no es de alguno nada mas, sino de todos los que en su momento no hicieron nada para que las cosas fueran como debían. Paso a explicar: Si un gobierno democrático no hace lo que debe según la constitución nacional, y el pueblo que supuestamente tiene el poder no hace nada al respecto, en algún momento alguien va a ponerle un pare al gobierno de turno, hacer las cosas como le parezcan mejor, y cuando se cansen de gobernar o estén satisfechos con haber derrocado al gobierno de turno, se bajan del poder y dejan que el pueblo vuelva a elegir un líder. Pero como a lo largo de la historia no aprendemos a ponerle los puntos en el momento necesario a los gobernantes, el circulo vicioso se repite seis veces en los últimos 80 años. ¿La solución? Dejar de quedarse sentado esperando que los políticos decidan ser honestos, dejen de robar, hagan el trabajo por el cual se les paga, y dejen de hacer cosas fuera de la ley, y exigirles de una buena vez a nuestros empleados y funcionarios públicos que hagan lo que deben.

Hace falta un cambio de mentalidad inmediato en nuestra sociedad. Hay que dejar de comprar eso de que los políticos son todos estrellas que salen por la tele y que nosotros somos menos que ellos. Hay que dejar de soñar con el día en que uno de ellos cumpla alguna de las tantas promesas que hacen. Hay que dejar de creer que son ellos los que mandan, y que son ellos los que tienen el poder. Por lo contrario, hay que entender que nosotros somos mas. El poder es nuestro, por que ellos trabajan para nosotros y sus salarios se pagan con nuestro trabajo. Sus promesas no pueden ser solo eso, sino que deben de ser compromisos que ante el incumplimiento de los mismos nuestros empleados deben de darnos una buena explicación al respecto y en caso de negligencia, malversación de fondos públicos o simplemente asumir un compromiso por meros movimientos publicitarios personales, estos servidores sean condenados por la ley como es debido.

Parece una locura que el pueblo argentino tome la decisión de empezar a pensar de la forma correcta, pero es algo que no podemos dejar pasar mas; es necesario. Si la ecuación no le cierra, imagínese el modelo a escala: Achiquemos el esquema de país al tamaño de un supermercado. Hay un dueño, que se encarga de contratar y seleccionar al personal para cada área del negocio. Se contrata personal administrativo, gente que se encargue de un sector, gente que se encargue de otro, algunos para limpieza, otros para seguridad, etc. Los empleados cumplen cada uno con su roll. Llegan al principio del día, trabajan, y se van. Acatan ordenes y obedecen al jefe por que quieren conservar su trabajo y recibir el salario que se fijo por sus servicios. Saben que un error les puede hacer perder su trabajo y toman recaudo.

A nivel país, nosotros somos el jefe que selecciona y contrata a los empleados. Ellos tienen una tarea que cumplir, y honorarios fijados por sus servicios. Ellos deberían de acatar leyes ya fijadas anteriormente y nosotros debemos ser los que tengan los ojos siempre alerta a lo que nuestros empleados están haciendo, por que un error podría costarles el trabajo.

Ahora, si yo les dijera que el dueño del supermercado no tiene para comer, y tiene que rogarle a sus empleados que lo ayuden, o les dijera que todos los empleados del supermercado tienen sus altísimos sueldos pagos al día pero el dueño no llega a fin de mes y que encima de todo, ellos llegan a trabajar en autos caros y el dueño apenas tiene para tomar el colectivo, ustedes me dirían que es un disparate, que es imposible y que no es lógico que esa situación suceda.

Entonces, si no es lógico que las cosas se estén haciendo de esta manera, ¿por que no estamos haciendo nada al respecto y aceptamos que nuestros empleados nos perjudiquen, no hagan su trabajo y se llenen los bolsillos de todo lo que a nosotros nos falta?


Por hoy nada mas. Por ser el primer artículo es suficiente. Hasta la próxima.