domingo, 27 de septiembre de 2009

Primera...

Bueno, esta es mi primera columna en este blog. Para los que no me conocen, soy Pablo. Como explica la descripción de esta serie de artículos que intento llevar a cabo, tratare de enfocarme en temas de la actualidad que vive la Argentina, o de la realidad que vive, ya que hoy por hoy, cuando hablamos de actualidad pensamos en cosas tales como las peleas mediáticas, lo mal que esta la selección de fútbol, o el ultimo escándalo del travesti famoso de turno.


La principal realidad de la república Argentina, es que solo fuimos potencia cuando el resto de las potencias mundiales estaban demasiado ocupadas en conflictos bélicos y necesitaban que "el granero del mundo" les vendiera lo que ellos no podían producir por que hasta sus granjeros estaban en la linea de combate, y hoy nos duele estar donde estamos.

La república Argentina firmo el acta de independencia en 1816. En 1853 se realiza la jura de la constitución nacional y ocho años mas tarde, en septiembre de 1861 tras tan solo cuarenta y cinco años desde la declaración de la independencia, llego el primer gobierno de facto de la mano de Bartolomé Mitre. Lindo comienzo, ¿no?. Durante el siglo XX a nuestro pais lo golpearon seis dictaduras mas en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976. Viva la patria, la constitución y la libertad.

Estos son datos, que si bien no están desarrollados, ayudan a que uno se de una idea de lo que es el país en el que vivimos. Un país tan desorganizado, y con oscilaciones entre la dictadura y la democracia tan frecuentes, y que ocuparon casi toda nuestra historia como "nación unida" no puede crecer. De todos modos, la culpa no es de alguno nada mas, sino de todos los que en su momento no hicieron nada para que las cosas fueran como debían. Paso a explicar: Si un gobierno democrático no hace lo que debe según la constitución nacional, y el pueblo que supuestamente tiene el poder no hace nada al respecto, en algún momento alguien va a ponerle un pare al gobierno de turno, hacer las cosas como le parezcan mejor, y cuando se cansen de gobernar o estén satisfechos con haber derrocado al gobierno de turno, se bajan del poder y dejan que el pueblo vuelva a elegir un líder. Pero como a lo largo de la historia no aprendemos a ponerle los puntos en el momento necesario a los gobernantes, el circulo vicioso se repite seis veces en los últimos 80 años. ¿La solución? Dejar de quedarse sentado esperando que los políticos decidan ser honestos, dejen de robar, hagan el trabajo por el cual se les paga, y dejen de hacer cosas fuera de la ley, y exigirles de una buena vez a nuestros empleados y funcionarios públicos que hagan lo que deben.

Hace falta un cambio de mentalidad inmediato en nuestra sociedad. Hay que dejar de comprar eso de que los políticos son todos estrellas que salen por la tele y que nosotros somos menos que ellos. Hay que dejar de soñar con el día en que uno de ellos cumpla alguna de las tantas promesas que hacen. Hay que dejar de creer que son ellos los que mandan, y que son ellos los que tienen el poder. Por lo contrario, hay que entender que nosotros somos mas. El poder es nuestro, por que ellos trabajan para nosotros y sus salarios se pagan con nuestro trabajo. Sus promesas no pueden ser solo eso, sino que deben de ser compromisos que ante el incumplimiento de los mismos nuestros empleados deben de darnos una buena explicación al respecto y en caso de negligencia, malversación de fondos públicos o simplemente asumir un compromiso por meros movimientos publicitarios personales, estos servidores sean condenados por la ley como es debido.

Parece una locura que el pueblo argentino tome la decisión de empezar a pensar de la forma correcta, pero es algo que no podemos dejar pasar mas; es necesario. Si la ecuación no le cierra, imagínese el modelo a escala: Achiquemos el esquema de país al tamaño de un supermercado. Hay un dueño, que se encarga de contratar y seleccionar al personal para cada área del negocio. Se contrata personal administrativo, gente que se encargue de un sector, gente que se encargue de otro, algunos para limpieza, otros para seguridad, etc. Los empleados cumplen cada uno con su roll. Llegan al principio del día, trabajan, y se van. Acatan ordenes y obedecen al jefe por que quieren conservar su trabajo y recibir el salario que se fijo por sus servicios. Saben que un error les puede hacer perder su trabajo y toman recaudo.

A nivel país, nosotros somos el jefe que selecciona y contrata a los empleados. Ellos tienen una tarea que cumplir, y honorarios fijados por sus servicios. Ellos deberían de acatar leyes ya fijadas anteriormente y nosotros debemos ser los que tengan los ojos siempre alerta a lo que nuestros empleados están haciendo, por que un error podría costarles el trabajo.

Ahora, si yo les dijera que el dueño del supermercado no tiene para comer, y tiene que rogarle a sus empleados que lo ayuden, o les dijera que todos los empleados del supermercado tienen sus altísimos sueldos pagos al día pero el dueño no llega a fin de mes y que encima de todo, ellos llegan a trabajar en autos caros y el dueño apenas tiene para tomar el colectivo, ustedes me dirían que es un disparate, que es imposible y que no es lógico que esa situación suceda.

Entonces, si no es lógico que las cosas se estén haciendo de esta manera, ¿por que no estamos haciendo nada al respecto y aceptamos que nuestros empleados nos perjudiquen, no hagan su trabajo y se llenen los bolsillos de todo lo que a nosotros nos falta?


Por hoy nada mas. Por ser el primer artículo es suficiente. Hasta la próxima.

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